Opinión: la transición eléctrica necesita redes más sólidas, no solo nuevas centrales
Ante el aumento de la demanda, las redes fiables y el acceso equitativo merecen tanta atención como los nuevos proyectos energéticos.
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Fotografía: Captain Galaxy, Wikimedia Commons, CC BY 4.0; original image, no modifications made · Fuente de la imagen · Licencia: Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)El debate energético suele centrarse en la inauguración de instalaciones solares y eólicas. Son proyectos visibles, con cifras claras de capacidad. Sin embargo, generar electricidad sirve de poco si hogares, fábricas y hospitales no pueden recibirla de forma fiable. A mi juicio, invertir en redes debería tener la misma importancia política que construir nuevas centrales.
La actualización eléctrica de mitad de 2026 de la Agencia Internacional de la Energía prevé un aumento de la demanda mundial del 3,6 % este año y del 3,8 % en 2027, frente al 3 % de 2025. Entre los factores figuran la industria, los vehículos eléctricos, la refrigeración, las bombas de calor y los centros de datos. Son previsiones, no resultados seguros, y las tensiones geopolíticas pueden modificarlas.
Se necesita nueva generación, pero también líneas de transmisión, redes de distribución renovadas, almacenamiento, flexibilidad del consumo y mantenimiento. Una central que no puede conectarse eficazmente a la red no cumple sus promesas. No se trata de cuestionar las renovables ni otra tecnología particular, sino de rechazar la idea de que una sola solución constituye toda una política energética.
También importa la equidad. Si los grandes consumidores obtienen conexiones rápidas mientras familias y pequeñas empresas sufren cortes o tarifas elevadas, puede disminuir el apoyo público. Los reguladores deberían transparentar las listas de conexión, evaluar los costes totales y proteger a los consumidores vulnerables. Las comunidades afectadas deben participar en las decisiones.
El éxito debería medirse mediante menos interrupciones, precios asequibles y un suministro más limpio, no por el número de anuncios. Esta es una posición editorial: las previsiones pertenecen a la AIE, pero las recomendaciones aquí expresadas son nuestras.